El Tiempo en Cuenca

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TRAS EL 25-M

Los acontecimientos corren vertiginosamente. Ayer, dos de junio, día festivo en Cuenca, mientras venía corriendo por la hoz del Huécar, iba dándole vueltas a lo ocurrido el 25-M y dando forma mental a un análisis para volcarlo en este blog. Sin embargo, llegando a casa, las emisoras de radio conectaron con el Palacio de la Moncloa, y conocimos la noticia que eclipsó todo: Rajoy anunció que el rey abdicaría.
            No sé si los resultados del 25-M han sido detonante, acelerador o nada han tenido que ver, pero independientemente de qué sea primero, si el huevo o la gallina, yo voy a escribir sobre los resultados de las elecciones al parlamento europeo del pasado domingo, en CLM y en Cuenca. Sobre la cuestión monárquica, tiempo tendremos.
            El 25-M jugamos, desde mi punto de vista, dos partidas. Una, la que hemos disputado el PP y el PSOE, con algún aporte de IU: los socialistas hablaban de recortes y nosotros, el PP, de recuperación; y otra, la que plantearon desde PODEMOS, que enfrentaba a los “partidos viejos” con los “nuevos”.
            De la primera “batalla” – recortes frente a recuperación – el  PSOE sale chamuscado porque los ciudadanos han comprendido que las medidas tomadas por Rajoy y Cospedal, aunque duras eran muy necesarias. 9 puntos de diferencia en la región, 13 puntos en la provincia de Cuenca y 14,6 en la capital, demuestran que los electores se han puesto del lado de los que estamos sacando a nuestra región de la ruina, y no de los que la postraron en ella. El empleo se recupera y la actividad económica se reactiva. Queda mucho por hacer pero las cosas se están haciendo bien y eso los ciudadanos lo valoran.
            La segunda batalla – “partidos viejos” frente a “partidos nuevos” – es, creo yo, la que ha supuesto, en mayor medida, que electores del PP se hayan quedado en casa y no hayan ido a votar. Y es en superar este problema en el que también hay que redoblar esfuerzos.
            Eliminar de raíz  la corrupción, ser inflexible ante la misma, y abrir las puertas del partido, sin miedo a la libertad, son tareas insoslayables para reducir la peligrosa desafección ciudadana sobre la política y los políticos.
            La tarea que ahora nos queda, a los hombres y mujeres del PP, es reconocer los errores y poner soluciones. Ser cercanos, mostrar empatía con los ciudadanos y convencer a quienes se abstuvieron el pasado 25M de la necesidad de su voto para seguir recuperando Castilla-La Mancha y para iniciar un nuevo tiempo en Cuenca. La próxima “batalla” para dentro de algo más de 350 días. Hoy quedan 354.
           

LA LINDE DE LA MENTIRA

Juan Ávila debe haber cogido, y con carrerilla, la linde de la mentira. El problema es que la linde se acaba...

NADA QUE OFRECER Y MUCHO QUE OCULTAR

Hace tanto, tanto, que ya ni me acuerdo, el alcalde de nuestra impertérrita ciudad anunció a bombo y platillo que quería pasar a los anales de la historia por ser el primer primer edil que convocara un debate sobre el estado de la ciudad. En legislaturas anteriores, la oposición lo había pedido pero el gobierno no lo había convocado.
Juan Ávila. en su afán de distingo permanente, fué él, como alcalde, el que comunicó urbi et orbi que haría el llamamiento a los concejales para celebrar tan importante evento político. Desde la oposición aplaudimos la iniciativa, como no podía ser de otra manera.
Pues bien, llegaron los calores, se cayeron las hojas, aparecieron las nieves y los fríos, los almendros florecieron y etc., pero del debate nunca más se supo. Una y otra vez nos dijeron que se convocaría, la última el mes de noviembre pasado.

¿Por qué nuestro alcalde no quiere debatir? ¿Por qué hizo el anuncio y después no lo ha cumplido?¿Cuál es su verdadero miedo?



Nuestra ciudad está triste, sin pulso y sin proyecto. Del gobierno municipal no nace propuesta alguna que ilusione a la ciudad. La legislatura se agotó hace ya tiempo y se ha convertido en una agonía, una dura cuenta atrás a la que le quedan hoy, 12 de febrero de 2014, 466 días.
Tenemos, pues, un alcalde y un equipo de gobierno incapaces de dar respuesta a los problemas de la ciudad y afrontar los retos que ésta tiene; Un alcalde y un equipo de gobierno enredados en múltiples procesos judiciales y condenados por vulnerar derechos fundamentales; y un ayuntamiento en bancarrota que, a duras penas, y gracias al gobierno de España, llegará a 2015, fecha en que el nuevo alcalde se encontrará con una bomba de relojería económica bajo su silla. Y junto a esto, los conquenses nos enfrentamos a una subida brutal de impuestos y a unos servicios públicos cada día más deteriorados.
Esta situación merecería, sin duda, un debate a fondo con el objetivo de buscar soluciones y salidas a este atolladero. La actitud de nuestro alcalde, de seguir escondido en la cueva desde la que gobierna, es la peor de las actitudes ante la difícil situación.


Le pido pues, a Juan Ávila, que no impida el debate porque el tiempo se está agotando. Aunque claro, la verdad es que el alcalde no debate porque no tiene nada que ofrecer y sí mucho que ocultar. ¿O no?

QUEDAN QUINIENTOS DÍAS:LA CUENTA ATRÁS HA COMENZADO

Quedan quinientos días para que llegue a su fin esta legislatura municipal que muchos conquenses percibimos como una condena. Quinientos días que son una cuenta atrás hacia un nuevo tiempo en  nuestra ciudad. Quinientos días que muchos iremos tachando, cual presos, en nuestro particular calendario.


En quinientos días dejaremos atrás a un alcalde que ha demostrado una palmaria incapacidad de gestión y una absoluta falta de respeto a las más elementales normas democráticas. En quinientos días  despediremos a un equipo de gobierno que ha mostrado una ineficacia palpable y peligrosa.
Cuenca dejará de ser una ciudad sucia y volverá a la senda de la limpieza en quinientos días. Cuenca recuperará servicios deteriorados como el del transporte público dentro de quinientos días. Cuenca, en fin, volverá a tener un buen gobierno, dentro de quinientos días.
Dentro de quinientos días podremos olvidar la pesada carga de las subidas brutales de impuestos que hemos sufrido desde que Juan Ávila es alcalde. Dentro de quinientos días nuestra ciudad entrará en la senda de otras ciudades gobernadas por el PP y que después de tomar medidas difíciles, ahora empiezan a bajar impuestos.
En quinientos días Cuenca tendrá un nuevo gobierno que encontrará una bomba de relojería instalada bajo sus escaños. Una bomba en forma de bancarrota económica que estallará el año 2015. Una bomba que habrá que desactivar con valentía y eficacia. En quinientos días, el nuevo gobierno tendrá que eliminar los organismos que se crearon en el ayuntamiento al calor de los ingresos urbanísticos y que ahora no podemos seguir manteniendo.
El gobierno que dentro de quinientos días tome las riendas del ayuntamiento tendrá que empeñarse en recuperar la ilusión de una ciudad que ahora aparece apagada, oscura. 
Cuenca es una ciudad que no puede seguir anclada en el "ea", que no puede resignarse a perder fortaleza poco a poco, que debe adquirir vigor y pensar con esperanza en el futuro.
En quinientos días podrá empezar el cambio. Tenemos una de las ciudades más bellas, una ciudad que debe convertirse en uno de los destinos de interior más deseados por los ciudadanos del mundo, una ciudad que debe pasar de olvidada a envidiada.
En quinientos días Cuenca debe empezar su transformación, acometiendo proyectos de renovación urbana planificados, huyendo de la improvisación a la que estamos acostumbrados, tal como ha sucedido en ocurrencias como la del entarimado de la C/Carretería y aledaños.
Dentro de quinientos días acabará el tiempo para el que hemos denominado "gobierno de la cueva", el gobierno más oscuro que ha tenido este ayuntamiento. En quinientos días dejaremos de lado a un alcalde inmerso en multitud de procesos judiciales de los que ya veremos cómo sale parado.
Quinientos días con sus quinientas noches nos restan para que despertemos de este mal sueño y demos paso a un nuevo tiempo para nuestra ciudad. Quinientos.
  

¡A POR EL SIGUIENTE RETO!

LLegar a la meta en la primera maratón que uno corre es una experiencia emocionante. Cuando ves el cartel del km 40, te das cuenta que vas a completar la "hazaña", que vas a convertirte en maratoniano.
Atrás quedan los meses de entrenamiento, los kilómetros recorridos, las abdominales hechas, las cuestas, los madrugones para correr, las carreras en la hora de la comida para conciliar con la vida profesional y familiar, etc. Todo eso desaparece cuando completas esos 42 km y 195 metros que te hacen sentir alguien especial.
La semana anterior a la maratón es una semana de nervios. Has terminado los entrenamientos y empiezan a surgirte las dudas: serás capaz?; Te habrás embarcado en una aventura demasiado complicada para ti?
Y la noche anterior prácticamente no duermes, soñando el día después.
Llega el día y te encuentras en la línea de meta: Todo comienza.
Mi hermano, maratoniano con experiencia nos mete en la cabeza que hay que empezar con tranquilidad, a "nuestro ritmo", ese que nos permite incluso hablar mientras corremos. Y van pasando los kilómetros y los avituallamientos. Casi sin pensarlo has llegado al km 30, a partir del cual esperas encontrarte con el temible "muro", pero sigues, ahora ya más con el corazón que con las piernas. Otro km, y otro, ya queda menos. Miras a los corredores y compruebas que todos vamos dando ya las últimas fuerzas que nos quedan, sientes los ánimos de la gente y empiezas a creer que vas a completar el reto, que lo vas a superar. Por fin llega el 40 y empieza el final, llega la recompensa y sientes pena porque ya se acaba...





Pues lo dicho, superado este reto: ¡A POR EL SIGUIENTE!

















Queda demostrado que con una buena preparación, con esfuerzo y tenacidad, con los amigos al lado y con el apoyo imprescindible de la familia, cualquier objetivo es posible.

UN ALCALDE DE MADERA


De un tiempo a esta parte nuestra ciudad "alzada en limpia sinrazón altiva", nuestra Cuenca rocosa, está transformando su materia para hacerse más y más madera.
Primero fue la calle Carretería, la que antaño era la principal. En esa vía, por donde paseaba la "toda Cuenca", una parte de su firme empezó a convertirse en madera.


Y ahora, cuando las obras del "tablao" de Carretería parecen felizmente paradas, las tapas de nuestras alcantarillas empiezan a sufrir transformación matérica para cambiar de metal a madera.

Dicen que lo siguiente serán las armas de nuestras fuerzas de seguridad que pasarán de pistolas a gomeros de madera; comentan que nuestras vaquillas de San Mateo también sufrirán el cambio; y que todo, poco a poco, transmutará.
Y claro, nuestro alcalde será. o quizá ya es, de madera. Alcalde de madera, rígido y poco flexible, rápido para convertirse en puerta o valla para cortar el paso y cercenar la libertad.
Alcalde de madera, en fin, que parece carcomerse con el paso del tiempo o, si me apuras, avanzar hacia el serrín.
Y al hablar de madera, recuerdos de la infancia, no sé por qué viene a mi mente un muñeco cuyo nombre no hace falta ni recordar.
Y se me ocurre terminar con una frase de los geniales hermanos Marx en una escena memorable: ¡Más madera!

¿EL AYUNTAMIENTO EN BANCARROTA?

En el imaginario conquense, el ayuntamiento siempre ha estado en una situación difícil. Siempre cuento que en 1995, cuando empecé mi andadura en el ayuntamiento como concejal, lo primero que tuve que hacer fue comprar de mi bolsillo una placa para entregar a una asociación, porque al ayuntamiento nadie le vendía nada.
Después vino una etapa en la que había dinero " a espuertas" proveniente de convenios urbanísticos y el ayuntamietno creció exponencialmente. En la época de Cenzano y Ávila, la de las "vacas gordas" urbanísticas, se crearon organismos como la Gerencia de Urbanismo, el Institutuo Muncipal de Deportes, el Patronato de Promoción Económica y, sobre todo, una empresa pública que se llamó EMPUSER, luego SIMc, y ahora es "Aguas de Cuenca".
Más tarde los ingresos urbanísticos se desplomaron, como todo el mundo sabe, pero la estructura agigantada del ayuntamiento siguió como estaba.
Cuando la economía española se desplomó, los ayuntamientos sufrieron e hicieron sufrir a empresas que proveían a los consistorios y que o no cobraban o cobraban cuando ya era demasiado tarde, cuando las empresas ya habían tenido que cerrar.
Pues bien, ahora el ayuntamiento no está en una situación difícil, ni complicada, sino directamente en ruina, en bancarrota.
Otras administraciones, como la Junta de Comunidades, han salido de la ruina y están empezando a pagar a tiempo y a plantearse comenzar a invertir porque han tomado medidas duras pero desgraciadamente necesarias. Ávila, no tiene valor para tomar decisiones y su inacción ha llevado el ayuntamiento a una posición que será de bancarrota absoluta en 2015.
Las cifras del ayuntamiento en 2015 son:

GASTOS DE DEUDA FINANCIERA: 17 MILLONES DE EUROS
GASTOS DE NÓMINAS DE PERSONAL: 22 MILLONES DE EUROS
INGRESOS: ´SOBRE 42,3 MILLONES DE EUROS.(Calculado tomando los Derechos reconocidos netos que aparecen en el Plan de Ajuste que son 47 millones de euros y reduciendo esa cantidad en un 10%  que es lo que suele suponer lo verdaderamente recaudado).

La lectura de estos datos reflejan la extrema gravedad de la economía municipal y la necesidad de una actuación seria, planificada y a unos  años vista.
Lo más letal en este caso es, precisamente, lo que está haciendo Ávila que no es otra cosa que esconder la cabeza e intentar aguantar hasta 2015, año en que él sabe que allá por el mes de junio dejará de ser alcalde de esta ciudad.
El título de esta entrada lo planteo como un pregunta porque Ávila, el alcalde que gobierna desde una cueva, nos suele ocultar información, vulnerando nuestros derechos fundamentales. Pero con  aquélla de la que disponemos podemos asegurar que el alcalde con su nefasta gestión ha puesto una bomba bajo el sillón del despacho de alcaldía, programada para estallar en 2015 cuando el nuevo alcalde del PP dé comienzo a su mandato.